Aprovechar documentación obsoleta

Nuestra aspiración por la perfección en nuestros proyectos nos lleva a dibujar y redibujar, plantearnos y replantearnos distintas configuraciones de nuestro edificio, y esto consume mucho tiempo y recursos.

El tiempo invertido en pruebas fallidas generalmente se pierde, debido a la dificultad de reutilizar el trabajo de otros proyectos. La tentación de reinventar la arquitectura en cada proyecto choca con la realidad de que los presupuestos son cada vez más ajustados. En estas circunstancias, resulta imperativo buscar fórmulas para aprovechar nuestras experiencias y trabajos anteriores para agilizar trabajos futuros.

Es fundamental que queden registrados todos los aciertos y defectos de un proyecto, buscando la mejora continua. Todos los detalles constructivos, conceptos arquitectónicos, fórmulas matemáticas, aprendizajes, procedimientos, presentaciones, etc, que impliquen una mejora respecto a soluciones anteriores, deben almacenarse ordenadamente para poder aprovecharlos en el futuro. Esto implica una estructura de directorios intuitiva que albergue, entre otros:

  • Catálogos de detalles constructivos
  • Plantillas de presentaciones
  • Plantillas de CAD de trabajo con el libro de estilo aplicado
  • Documentos de consulta (normativas, procedimientos internos, etc.)
  • Recursos de uso habitual (mobiliario, catálogo de personas y vehículos, software, etc.)

El cierre del proyecto es una fase primordial a la que no se le suele dar la debida importancia, es el momento ideal para ordenar la documentación del propio proyecto y para preparar esta documentación de uso futuro. Una sistemática eficiente en esta fase aporta muchos beneficios sin apenas inversión de tiempo.

UTodos estos puntos ayudan al refuerzo de la imagen empresarial, como un libro de estilo de la oficina. Cómo realizar estos archivos dependen de cada oficina, pero existen nociones generales que desarrollaré en un artículo posterior.